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martes, 5 de mayo de 2026
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Murió Gustavo Angarita, el actor que marcó el teatro, el cine y la televisión en Colombia

Con más de 50 años de carrera, Gustavo Angarita fue un ícono del teatro, el cine y la televisión colombiana. Recordamos su historia y legado artístico.
Murió Gustavo Angarita, el actor que marcó el teatro, el cine y la televisión en Colombia Gustavo Angarita

Murió a los 83 años Gustavo Angarita, uno de los grandes pilares del arte escénico en Colombia. Actor, pintor y maestro, su voz profunda y su presencia imponente marcaron más de medio siglo de historia en los escenarios, las pantallas y la memoria cultural del país. Con un estilo interpretativo sobrio y emocional, Angarita dejó un legado que trasciende generaciones.

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Un actor que cambió la historia del teatro colombiano

Nacido en Bogotá en 1941, Gustavo Angarita encontró su vocación mientras estudiaba Derecho y Filosofía en la Universidad Nacional. Entre clases, organizaba obras improvisadas en cafeterías y auditorios, descubriendo en la actuación una manera de interpretar la realidad. Años después, ingresó a la Escuela de Arte Dramático de Bogotá y posteriormente viajó a París para especializarse en la Université Internationale de Théâtre, donde amplió su visión estética y se acercó al arte plástico.

De regreso en Colombia, se vinculó a los grupos teatrales más influyentes de su época. Fue miembro del Teatro La Candelaria, junto a Santiago García, Patricia Ariza y Carlos José Reyes, una generación que desarrolló las artes escénicas en Colombia. También hizo parte del Teatro Popular de Bogotá (TPB), otro semillero de arte comprometido con los temas sociales.

En las tablas, interpretó papeles memorables en Ricardo III, La ópera de los tres centavos y Tomé Panamá, obras que combinaban experimentación y reflexión política. Su talento y disciplina lo convirtieron en un referente para nuevas generaciones de actores que encontraron en él un maestro del rigor y la autenticidad.

Gustavo Angarita
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Del escenario a la televisión: un rostro familiar para millones de colombianos

El salto de Gustavo Angarita a la televisión llegó en los años setenta, cuando empezó a aparecer en producciones que marcaron el inicio de la era dorada de la pantalla nacional. Fue parte de Rasputín (1979) y Revivamos nuestra historia, y pronto se consolidó como uno de los intérpretes más respetados por su capacidad para dotar de profundidad incluso a los personajes secundarios.

A lo largo de los años, participó en más de medio centenar de producciones, entre ellas El bazar de los idiotas, La Potra Zaina (1993), Los pecados de Inés de Hinojosa (1988), Azúcar (1989), Amar y vivir, Hombres y Garzón vive. Su presencia constante en la televisión lo convirtió en un referente para varias generaciones de espectadores, y en una figura que representaba el profesionalismo y la coherencia del oficio actoral.

A pesar de su éxito, Angarita solía confesar que no disfrutaba verse en pantalla. Prefería observar el trabajo de sus colegas, convencido de que el arte de actuar era, ante todo, un diálogo con los demás.

Protagonista del cine colombiano

En el cine, Gustavo Angarita participó en algunas de las películas más representativas de la historia nacional. Interpretó roles de gran fuerza emocional en Tiempo de morir (1985), dirigida por Jorge Alí Triana y escrita por Gabriel García Márquez; La estrategia del caracol (1993), de Sergio Cabrera, una sátira sobre la desigualdad que se convirtió en un clásico del cine colombiano; y Bolívar soy yo (2001), también de Cabrera, donde exploró la frontera entre la ficción y la realidad.

Su carrera cinematográfica continuó con Sofía y el terco (2012), de Andrés Burgos, y con producciones internacionales filmadas en el país, como Encerrada (Gallows Hills, 2014) y Los 33 (2015), dirigida por Patricia Riggen y protagonizada por Antonio Banderas.

Gustavo Angarita
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Premios, reconocimientos y legado

El talento de Gustavo Angarita fue reconocido dentro y fuera de Colombia. Ganó dos Premios India Catalina, el primero por su papel en La casa de las dos palmas (1990) y el segundo como Mejor Actor de Reparto por Hombres (1998). Recibió además el Premio Simón Bolívar, el Tucán de Oro a Mejor Actor y una distinción en el Festival de Cine de Acapulco por Tiempo de morir. En 2012, fue galardonado en el Festival Binacional de Cine entre Venezuela y Colombia y, años más tarde, homenajeado en Nueva York con el premio Toda una Vida en The Colombian Film Festival.

Más allá de los premios, su mayor reconocimiento fue el respeto del público y de sus colegas. Su hijo, Gustavo Angarita Jr., también actor, ha dicho que su padre le enseñó que “la actuación no se trata de lucirse, sino de servir al personaje y a la historia”.

Un símbolo del arte colombiano

Gustavo Angarita fue, ante todo, un hombre de arte y de país. Desde las tablas del Teatro La Candelaria hasta los sets de televisión, su carrera encarnó la evolución del arte escénico colombiano. Fue testigo y protagonista de una época en la que el teatro se convirtió en conciencia, la televisión en identidad y el cine en memoria.

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Su partida deja un vacío difícil de llenar, pero también un legado inmenso. Sus personajes, sus alumnos y su ejemplo siguen vivos en cada sala donde se aplaude el talento colombiano. Gustavo Angarita fue mucho más que un actor: fue un creador de país.